jueves, 24 de noviembre de 2016

Porque ningún soñador es pequeño ni ningún sueño demasiado grande

Ayer fue un día realmente especial, uno de esos que nunca se olvidan.
La semana pasada estábamos trabajando una lección de entonación y a mis alumnos les gustó tanto que se la dedicaron a su autor y le animaron a que viniera a la escuela algún día a visitarnos. Pues sucede que los deseos se cumplen y ayer, mi maestro Félix Sierra, vino a vernos. Para mis alumnos fue una lección magistral de música, pero además de la parte musical, también aprendieron que con ilusión y esfuerzo no hay ningún sueño demasiado grande. 
Gracias Félix.


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